Voy a contarte una historia. Podría ser sobre cualquiera, pero te invito a hacerla tuya.
Cuando nacemos, no lo hacemos en el vacío. Llegamos como cuerpos que sienten antes de saber su nombre; nos miramos, tocamos, afectamos. Y así nos vamos haciendo en continua relación con el mundo alrededor y con lo que se nos mueve dentro.
Esta historia en particular es también sobre pérdidas, amores, aventuras y atrevimientos. Sobre haber necesitado entender, en primera persona, qué significa amar y sostener la complejidad de lo que nos atraviesa.
Cuando tenía 6 años, mi madre falleció. Un tiempo después, mi padre volvió a casarse con una mujer increíble. Y así, él y ella junto con sus dos hijas, mi hermana pequeña y yo, creamos una familia reconstituida maravillosa.
La vivencia de esa pérdida, esa nueva referencia relacional y esa convivencia entre amores, hicieron que integrase en mi cuerpo una comprensión sobre el amor: que era más complejo y bello que lo que se buscaba capturar en un “matrimonio para siempre”; que podía transformarse y seguir existiendo de formas muy diversas.
Esa perspectiva que adquirí desde niña casi sin darme cuenta, fue desplegándose con mi propia sexualidad. Me fui percatando de que era alguien con unos deseos que no encajaban en los que se suponía que debía tener (entre ellos que también me gustaban las mujeres). Me sentía inadecuada, y a veces también un poco perdida, pero me mantuve curiosa e indagadora.
A mis 23, en un momento de inflexión, decidí que ya no quería exclusividad en mis relaciones. Empecé a explorar otras formas de vincularme, desde mis deseos genuinos, la ternura y la responsabilidad. Desde entonces, habito las no monogamias como práctica amorosa y manera de estar en el mundo.
Mi carrera me había llevado a Barcelona, Wexford, Belfast y, finalmente, en 2016, a Bangalore. Allí fui parte de la construcción de Bangalore Polycules, un espacio activista de comunidad para personas no monógamas. Ahí también descubrí la anarquía relacional, y confirmé que para mí lo importante no era “tener más”, sino aprender a sostenernos mejor, íntima y colectivamente.
Tras 8 años trabajando en el ámbito creativo, volví a Pamplona y comencé a estudiar Sexología, desde la necesidad de conocer y comprender mejor lo que subyacía tras todas mis vivencias y las de las personas a mi alrededor. Y me encontré con una disciplina que me fascina, ayuda e inspira diariamente. Tanto, que terminó dando un vuelco a mi vida cuando elegí dejar mi trabajo como directora de arte para crear este proyecto.
Me formé como sexóloga a través del curso de Monitora de Educación Sexual en la Escuela Sexológica (2021) y el Máster en Sexología, Educación y Asesoramiento en Incisex (2022–2024), donde también realicé la práctica profesional y la supervisión de casos. Más adelante me especialicé en Sexología Clínica y Terapia Sistémica en Isesus, donde continúo en supervisión.
Actualmente me estoy formando en Coaching Somático, y sigo investigando en fenomenología, trabajo corporal, neurodivergencias (como persona también neurodivergente), anticapacitismo y anticolonialismo, integrando estos conocimientos y enfoques en mi práctica.
cómo se traduce todo esto en los espacios que sostengo
Trabajo desde la Sexología Sustantiva, que entiende la sexualidad como la vivencia particular del sexo que somos: una dimensión viva, relacional, encarnada y en constante transformación; y con una mirada sistémica, que comprende a los sujetos y sus interacciones más allá del individuo, teniendo en cuenta los sistemas, contextos e historias que los afectan y atraviesan.
En mis espacios sostengo una sensibilidad somática que permite escuchar el cuerpo, ampliar su capacidad de sostener lo que sientes y acompañarte a tu ritmo. También hago uso de todos los recursos creativos y de autoconocimiento que he ido adquiriendo a lo largo del tiempo - como la escritura, las visualizaciones, el dibujo o el movimiento - para dar canal a lo que se mueve a través de los distintos lenguajes que tenemos.
Mi perspectiva es feminista, interseccional y despatologizadora. Desde ahí, pongo en el centro la diferencia y la diversidad sexual, acompañando especialmente a personas que se mueven en los márgenes de la norma y fuera de lo establecido, dentro de las llamadas minorías eróticas (no monogamias, LGTBIQA+, BDSMK).
What the Sex es para ti
What the Sex nace de todo lo que he vivido, mis inquietudes y mi deseo de crear, comprender y compartir.
Y, por eso mismo, existe para que tú también tengas un lugar donde poder hacerlo. Sin tener que corregirte, deconstruirte hasta quedarte en ruinas o encajarte en mapas y mandatos ajenos. Donde poder preguntarte y descubrirte, desde el permiso y la curiosidad. Donde ir trazando y entrelazando tu camino hacia lo que es deseable, posible y sostenible para ti. Para cultivar formas más amables, libres y genuinas de vivirte, amar y relacionarte. Un lugar propio donde explorar tu territorio sexuado, con todo lo que eres, a tu ritmo y a tu manera.
Si sientes que algo de todo esto te resuena, te invito a darle espacio.